"Ahora, pequeño, tienes que venir a ayudarme.
Hace ya muchísimo tiempo, un monje de un monasterio ortodoxo, plantó un árbol seco en la montaña.
Era igual que éste, y le dijo a su discípulo que regara el árbol cada día hasta que cobrara vida...por favor, acercarme esas piedras...
Y desde entonces, todos los días por la mañana, temprano, subía la montaña con un cubo de agua y al atardecer volvía al monasterio.
Así lo hizo durante tres años, hasta que un maravilloso día, cuando fue a regar su árbol, como siempre hacía, vio algo excepcional: Toda su copa se hallaba cubierta de hermosas flores.
Digan lo que digan, esa manera de proceder, puede darte resultados extraordinarios, es decir, que si todos los días, a la misma hora, sistemáticamente, hiciéramos lo mismo, estableciendo un ritual, el mundo sin duda alguna cambiaría, estoy absolutamente convencido de ello. Los japoneses lo llamarían Ikebama."
Transcripción del texto inicial de la película.
miércoles, 9 de octubre de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
CABARET (Bob Fosse)
DONDE LOS ZÓCALOS SON AZULES.
"Recuerdo a esa chica llamada Elsie, alquilamos juntas una habitación de mala muerte en Chelsea, vendía su boca y su cuerpo por una miseria. Murió. Llevaba una mala vida. Los vecinos hablaban de ella con sonrisas contenidas. Cuando la vi parecía una reina. Era el cadáver más feliz que había visto en mi vida.
Recuerdo que ella me decía: ¿Qué tiene de bueno estar sólo y encerrado en una habitación? Ven a escuchar la música sonar! Venga, amigo, la vida es un cabaret!"
Versión libre de un fragmento del tema principal de la película.
"Recuerdo a esa chica llamada Elsie, alquilamos juntas una habitación de mala muerte en Chelsea, vendía su boca y su cuerpo por una miseria. Murió. Llevaba una mala vida. Los vecinos hablaban de ella con sonrisas contenidas. Cuando la vi parecía una reina. Era el cadáver más feliz que había visto en mi vida.
Recuerdo que ella me decía: ¿Qué tiene de bueno estar sólo y encerrado en una habitación? Ven a escuchar la música sonar! Venga, amigo, la vida es un cabaret!"
Versión libre de un fragmento del tema principal de la película.
domingo, 27 de enero de 2013
La pianista de Saló. (Saló o los 120 días de Sodoma. Pier Paolo Pasolini.)
Se
quedan colgando del piano los dos últimos acordes.
Se
levanta, se alisa la falda recatadamente, se peina con los dedos y
cierra los ojos intentando escuchar algo del silencio que ha quedado,
pero sólo atiende a las voces internas de esa sordidez.
Atraviesa
la sala sin mirar atrás, no soporta el recuerdo de lo que, durante
120 días escuchó a su espalda, sin perder un sólo compás.
Cruza
las estancias y los corredores perseguida por su propia culpa, por su
piedad manchada, sin mirar atrás, por temor a quedar convertida en
una estatua de sal. No es la esposa que deseaba ver cómo ardía
todo y se consumía en muerte, es el fuego mismo, el deseo de arder
abruptamente, quemada por la combustión de su propia perversión.
Sabe
bien que desea hacerlo, pero cuando divisa aquella puerta pequeña al
final del pasillo le invade la cobardía y entiende que es la misma
que somete la voluntad de otros y la que le ha dado palabras de
música, silencio que no liberará, que nunca hará nada más que
sonar de fondo y que le transformará en insignificante basura
miserable.
Atraviesa
la habitación, junto a la ventana hay una silla (en el patio se
escuchan sus gritos), se pone de pie sobre el asiento (huele a sangre
y a semen), impulsa su cuerpo hacia el vacío (llanto y gemidos,
súplicas y muerte).
Muerte
dibujada sobre los adoquines, una muerte convencional, como un
disparo piadoso.
jueves, 29 de noviembre de 2012
EMMA O LA MUJER DESPECHADA. (JOHNNY GUITAR, NICHOLAS RAY).
Emma Small es una mujer valiente, altanera y decidida, atractiva e inteligente.
Pero hay algo que nadie ignora. Algo
que nunca la igualará ante Viena; la degradación de sentirse
despechada.
Igual que la carcoma, que debilita y acaba por romper las fibras de la madera, hace tiempo que perdió su brío y su elegancia, se apaga muy lentamente a los ojos del mundo, mientras que en su interior va creciendo una llama de odio incontrolable.
Sólo conoce un fin; la muerte de su
oscuridad o la suya propia.
El dios de la locura se ha ido apoderando de ella, avanzando inevitablemente, abrazándola, presionando sus órganos vitales...
Ya no se reconoce cuando se encuentra
ante ella, la representación
viva de sus pesadillas, porque su belleza acentúa todos sus
defectos.
Kid la
prefirió un día a ella y
así todo se quemó arrasando lo que quedaba en ella de humano,
convirtiéndola en acero de guillotina, dulce de veneno, tierra de
fosa de cementerio y en el deseo de bailar sobre ella cuando
desaparezca en el espacio y en el tiempo.
Sin remordimientos.
Arden su casa y su piano porque ya los quemó, pero nada es suficiente para unos ojos podridos de ira, así que ahora hará que la ejecuten.
Su caballo saldrá
disparado y su cuello se partirá, dejando un eco de crujido seco
dentro del tronco de un árbol.
Se
quedará sola, danzando a un lado y al otro, con su vestido blanco,
con los ojos abiertos y la lengua colgando, hasta que mañana a
mediodía los cuervos hayan dado cuenta de ella.
Sin remordimientos.
Lobo. (Mike Nichols).
Ignoran
la llamada que enmudece la manada,
el baile del cuerpo bullicioso.
Velocidades y temperaturas
se queman
cortando el alma del inquieto.
Devengo lobo, lobo entre lobos,
sangre violeta.
Tu diván,
crece alrededor de tu neurosis,
hombre o mujer de silencios convulsos,
Guillotina, ciega razón,
aullido fuerte y
poderoso.
Es la hora.
Eres rápido, estratega y astuto.
Ya no hay piedad.
Lames la noche entre los cristales
rotos del tiempo.
Eres el miedo de los caminos,
la mirada de los siglos,
el oído lejano,
el pensamiento que revienta
y se desparrama
amarillo
sobre Central Park.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Medianoche de las palabras. (Babel; Alejandro González Iñárritu.)
Citar las palabras de la biblia es comprar demasiado barato.
Te hablo del giro
del viento, de la incomprensión de tanta incomprensión.
Miedo y huida, el reproche en tus manos que no se quedan conmigo, al menos en este principio desorbitado.
Miedo y huida, prejuicios fijados, certeros, decisiones equivocadas.
Miedo y huida, la sangre que mancha la roca pudo ser parte de mi, pero ahora desaparece y me siento culpable de ser un chico con suerte en una ciudad sin ley.
La incomunicación más afilada, silencio en los años del ruido, impotencia desde los rascacielos donde observo desnuda el tráfico nervioso.
Éxodo en mutitud, las palabras son demasiado baratas.
sábado, 22 de septiembre de 2012
SOBRE LA TIERRA. (Hamlet. El honor de la venganza, Franco Zeffirelli.)
El sepulturero canta mientras abre una brecha en el suelo del tamaño de una mujer menuda.
Mira a lo lejos y divisa dos hombres de negro a caballo. Se
acercan y preguntan quién estará debajo de esa tierra mañana. El sepulturero
prefiere responder con evasivas.
* * * * * *
El príncipe salvado de morir en Inglaterra desciende de su
caballo, yo le sigo y nos aproximamos a la sepultura.
Tras unos minutos de infructuosa conversación con el obrero,
tomamos asiento junto a los montones de arena húmeda que sale de la garganta de
la tierra.
¿Cuánto tarda un cuerpo en descomponerse totalmente?
Unos ocho años, señor, aunque algunos tardan más... Éste, por
ejemplo lleva muerto veintitrés años.
¿Sabes quien era?
Como no he de saberlo! Era el bufón del Rey.
* * * *
* *
Me incliné y cogí con mis manos ese cráneo amarillento y
ajado que me miraba desde su vacuidad.
Le devolví la mirada buscando el espectro de lo que debieron
ser sus ojos.
Ah Yorick, viejo amigo! Yo te recuerdo!
Aquí, debajo de este vacío se encontraban los hombros a los
que tanto trepé en mi niñez y sobre estos huesos colgaban los labios que tantas
veces besé con afecto, los mismos que se abrían para hacer ridículas muecas,
cantar burdas canciones, proferir locuaces insultos... Te recuerdo, amigo,
¿Dónde está todo eso ahora? Se lo llevó el tiempo, la muerte
sólo ha dejado de ti esta carcasa inerte e inservible que no ama ni recuerda...
Anda, ve al cuarto de mi dama y dile que debajo de esa gruesa
capa de maquillaje que se pone cada día, se esconde el aspecto que ahora tú
mismo presentas!
* * * * * *
Al día siguiente, en ese mismo lugar, daban sepultura a la
joven Ofelia.
Reescritura libre de fragmentos de la película.
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